Como fue mostrado por el Dr. Wll Taylo y sus colegas en la Universidad de Giorgia, el VIH tiene influencia especifica sobre los niveles de glutation peroxidasa en el ser humano.

 

Como resultado, el VIH al replicarse baja los niveles de glutation peroxidasa y sus cuatro componentes principales, selenio, cisteina, glutamina y triptofano.

Esta caida causa deficiencias nutricionales importantes, lo que lleva a los síntomas del SIDA, incluyendo el colapso del sistema inmunológico, aumento en la suceptibilidad al cáncer, infarto al miocardio y depresión, perdida muscular, diarrea, psicosis y demencia.

Esta deficiencia de nutrientes causa la falla del sistema inmunológico y cualquier tratamiento del VIH/SIDA debe estar enfocado en normalizar los niveles de glutatión, glutatión peroxidasa, selenio, cisteína, glutamina y triptófano.

Investigadores realizaron un estudio en Uganda utilizando el método de restauración de estos nutrientes en el cuerpo, con una mejoría del 77% en el total de los pacientes tratados inicialmente en el Hospital Mengo en Kampala.

Se realizo un estudio doble ciego sobre 318 pacientes mas, utilizando la suplementación correcta de precursores de glutatión, y cofactores para su producción como el selenio, el ácido alfa lipoico, y el ácido ascórbico.

Varias conclusiones parecen obvias después de estos estudios en África para probar la eficacia del selenio y glutatión en el tratamiento del VIH/SIDA.

Primero, es posible revertir todos los síntomas del SIDA en pacientes deshauciados utilizando la nutrición correcta.

Segundo, esto requiere de selenio y precursor de glutation. Tercero, mientras el selenio por si solo puede bajar la replicacion del VIH, eventualmente los pacientes tambien necesitan los precursores de glutatión. Estos pueden darse mientras se corrigen las deficiencias nutricionales.

Los pacientes pueden regresar a la suplementacion de selenio solamente despues de varios meses

No existen efectos adversos en estos tratamientos nutricionales y los pacientes son altamente beneficiados en su estado de salud.

Fuente: Journal of Orthomolecular Medicine
http://orthomolecular.org/library/jom/2006/pdf/2006-v21n04-p193.pdf